El periodista Pablo González denuncia las condiciones de su encarcelamiento ante el Defensor del Pueblo polaco

El reportero encarcelado desde febrero de 2022 asegura que desde el principio se le mantiene bajo la categoría de recluso peligroso y que por ello está siendo tratado con procedimientos denigrantes.

*Diario Publico

Pablo González, periodista vasco detenido y encarcelado en prisión preventiva y sin juicio desde el pasado mes de febrero en una cárcel polaca, ha denunciado las pésimas condiciones de su encarcelamiento ante la Oficina del Defensor del Pueblo polaco.

González denuncia las condiciones inhumanas en las que se mantiene en prisión, pasando frío y alimentándose con comida de mala calidad. González indica, además, que desde el principio se le mantiene bajo la categoría de recluso peligroso y que fruto de ello está siendo tratado con procedimientos denigrantes

El periodista y colaborador de Público asegura que le esposan las manos cada vez que va a salir de su celda, incluso en presencia de su abogado y durante las llamadas telefónicas, y es objeto de frecuentes registros de su celda, que está vigilada 24 horas al día, siete días a la semana.

González señala que asignarle la condición de preso peligroso carece de fundamento, ya que “no se han producido hechos que justifiquen dicho trato”, según escribe en su denuncia. En este sentido, el periodista español recuerda que, en 2012, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo dictaminó que Polonia asignaba con demasiada frecuencia y de forma precipitada el estatus de recluso peligroso.

En su escrito, González denuncia problemas en su celda, como que las ventanas están cubiertas con papel de aluminio que impide la entrada de luz natural y que tiene una circulación de aire limitada debido a la ventana cerrada. “La imposibilidad de abrir la ventana provoca la acumulación de humedad y, como consecuencia, se forma moho en las paredes. Estoy encerrado en una celda sin ventilación. En verano, el plástico pegado al cristal y la falta de ventilación provocan un efecto sauna”, explica.

Indica, además, que el estrés, el aislamiento y su situación poco clara, a la que se suman una alimentación insuficiente en la cárcel, le han causado una importante pérdida de peso y un deterioro de su salud. “Después de haber pasado meses en estas condiciones, dudo que salga del centro de detención en un buen estado de salud”, escribe.

                                                                                                                                                                                                                                González fue detenido inicialmente por tres meses, pero desde entonces la detención se ha ido prorrogando y está previsto que concluya el 23 de febrero, lo que significará que habrá pasado al menos un año privado de libertad. 

                                                                                                                                                                                                                                              El caso de González ha llamado la atención de numerosas instituciones internacionales. Así, en noviembre, Antoine Bernard, responsable de la sección internacional de Reporteros sin Fronteras, pidió a la justicia polaca y al Fiscal General, Zbigniew Ziobro, que no solicitaran nuevas prórrogas de la detención de González.

Este mismo viernes la Asociación Pro Derechos Humanos de España (APDHE) ha emitido un comunicado en el que denuncia la situación de Pablo González y reclama al Gobierno español y las instituciones de la Unión Europea (UE) que hagan todo lo posible para lograr la puesta en libertad del periodista

“El trato que Pablo González está recibiendo por parte de la fiscalía polaca constituye una grave violación de los principios y valores que la Unión Europea dice defender, como son la libertad de prensa, las garantías judiciales y sobre todo el respeto a los derechos humanos. Por ello la APDHE pide al gobierno español, al Parlamento Europeo y a las instancias de la UE que se consideren pertinentes, que actúen decididamente en defensa de los derechos de Pablo González”, afirma la APDHE en su comunicado.