Donbass: más allá de Severodonetsk

Aunque el final de Severodonetsk no será definitivo mientras no se recupere Lisichansk, cualquier presencia ucraniana seguirá siendo presentada como un gran éxito

*Nahia Sanzo / Slavyangrad (slavyangrad.es)

Aunque no es la única y seguramente no será la más definitiva, la lucha por Severodonetsk ha ganado presencia en la prensa en los últimos días. Penúltima ciudad de Lugansk aún bajo cierto control de Ucrania -las tropas rusas y de la RPL controlan más de la mitad de la ciudad según ha admitido incluso el gobernador de la parte de Lugansk controlada por Ucrania, Serhiy Gaidai-, la batalla se está librando actualmente en el territorio de la propia ciudad, fundamentalmente en la zona industrial y sus alrededores, una vez que las unidades ucranianas han sido expulsadas o se han retirado de la parte central y gran parte de los distritos residenciales.

A medida que la situación ha ido empeorando para Ucrania, dos han sido los escenarios mediáticos que se han barajado desde Bankova: la lucha hasta el final de una guarnición que, en inferioridad numérica y sin el armamento necesario, se niega a rendirse frente a Rusia y la retirada estratégica como supuesto fracaso ruso en el intento de rodear a esas tropas. Esas posturas representan los dos focos de poder: el comando del Ejército Ucraniano, que con Valery Zaluzhny a la cabeza exigía una orden de retirada de la primera línea para reforzar la defensa de la segunda línea, y la Oficina del Presidente, que exigía una lucha hasta el final, con las implicaciones de destrucción y aumento de número de bajas que eso conlleva.

Ahora, los medios parecen recoger un escenario que combina ambas posturas. Así lo recogía ayer el diario Strana:

Según el Estado Mayor, no es necesaria una retirada de las Fuerzas Armadas de Ucrania de Severodonetsk. “Sí, el enemigo está intentando rodear a nuestras tropas. Todas las actividades y acciones realizadas tanto por el personal militar como por las unidades en general consisten en la implementación de un único plan. En estos momentos, en el plan del comando del Estado Mayor no está la necesidad de nuestras tropas de retirarse de los territorios a los que se ha referido”, afirmó Alexey Gromov, jefe adjunto del Directorio Principal del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Ucrania en respuesta a una pregunta sobre la posible retirada de Severodonetsk a Lisichansk.

Gromov también mencionó el peligro de que la ciudad sea capturada. En su opinión, “en caso de captura de Severodonetsk, nos veremos obligados a defender toda la orilla del río y también habrá lucha en las áreas urbanas”.

Aunque la escala de la batalla es incomparable, el escenario planteado por Gromov cuenta con ciertos paralelismos a lo ocurrido en Mariupol. De ahí que Ucrania haya comenzado ya a explotar la situación en la zona industrial de Severodonetsk. Ucrania alegó ayer que 800 personas -sin especificar si civiles o militares- se refugian en la fábrica química Azot. Como entonces, Kiev presenta la lucha en los alrededores de Azot como el inicio de una contraofensiva ucraniana.

Pero las diferencias con Mariupol van más allá del grado de lucha y destrucción de las dos batallas. Como han documentado los pocos periodistas occidentales sobre el terreno, se ha producido ya una retirada al menos parcial, de tropas ucranianas hacia Lisichansk. De ahí que las declaraciones del Estado Mayor de la Defensa de Ucrania no sean más que la constatación de que no habrá una rendición masiva de prisioneros de guerra como ocurriera en Mariupol ni la imagen de un gran convoy ucraniano en retirada. Con un lugar al que retirarse, la batalla por Severodonetsk continuará en la vecina Lisichansk.

 

Así lo explicaba ayer en una aparición en la radio Komsomolskaya Pravda el corresponsal Alexander Kots:

No consideraría Severodonetsk aislado de Lisichansk. Se trata de una única aglomeración urbana, que está conectada por tres puentes sobre el río Seversky Donets. Ahora mismo, queda uno solo. Estas son las dos últimas grandes ciudades de la región de Lugansk que no han sido liberadas. Y es una única área fortificada. Las tropas ucranianas se aferran a las grandes ciudades porque es fácil esconderse en ellas, protegerse detrás de los civiles, colocar puestos de tiro en edificios de pisos, como hicieron en Mariupol.

En Severodonetsk y Lisichansk ahora se encuentra una de las agrupaciones más grandes de tropas de Ucrania, entre 10.000 y 16.000 efectivos. No sabemos realmente cuáles son sus bajas, pero son serias. La carretera que permite suministros esas ciudades está siendo bombardeada, pero no está cortada. Recuerdo estar en 2014 con la milicia de Strelkov en la sitiada ciudad de Slavyansk. El suministro iba a través de Lisichansk y Severodonetsk. Se abría paso por los campos.

No creo que las tropas ucranianas estén intentando salvar la ciudad en Severodonetsk. Ahora están siendo evacuadas a Lisichansk, porque no pueden retirarse de una vez. El único puente está bajo fuego constante. Simplemente serían destruidas. Así que se retiran en pequeños grupos. Lisichansk quedará como el último golpe para la liberación de la RPL.

Lisichansk es muy cómoda para la defensa. Está en una colina desde la que se pueden ver los caminos en todas las direcciones desde las que están avanzando las tropas rusas. En 2014, está ciudad fue defendida por la brigada Prizrak de Alexey Mozgovoy y los ucranianos no podían tomarla. Mozgovoy abandonó Lisichansk cuando Strelkov dejó Slavyansk porque ya no tenía sentido defender la ciudad.

La pérdida de Severodonetsk, centro administrativo de la parte de Lugansk controlada por Ucrania en estos ocho años, será un gran golpe para Ucrania, que trata de ralentizar el avance ruso a la espera de más armamento occidental con el que poder utilizar la artillería a mayor distancia. Sin embargo, la futura batalla por Lisichansk, que implicará más destrucción y una protección solo temporal de otras ciudades como Artyomovsk, supone para Ucrania la posibilidad de seguir manteniendo la ficción de cierto control de lo que hasta 2014 fuera el oblast de Lugansk al menos durante un tiempo.

Si no, siempre pueden seguir el guion marcado ayer por Oleskiy Arestovich, el mediático asesor de la Oficina del Presidente, el mismo que calificó de gran éxito estratégico el fallido intento de huida de Mariupol de la 36ª Brigada, que terminó con una parte de los huidos sitiados en Azovstal y más de un millar de soldados entregados a las tropas de la RPD. Ayer, Arestovich hablaba de un plan maestro según el cual Ucrania había hecho pensar a Rusia que la ciudad había sido abandonada. Ahora, según el relato de Arestovich, los rusos se encontrarían en shock por el contraataque. Como apuntaba ayer uno de los canales de Telegram que con más rigor siguen la guerra desde el lado ucraniano, Arestovich parece no haber pensado bien su plan: en el ámbito urbano, la superioridad está en la defensa, no en el ataque. Un ataque sorpresa a base de sacrificar voluntariamente posiciones favorables para contraatacar desde una peor situación difícilmente puede tener sentido.

Las tropas ucranianas aún presentes en Severodonetsk continúan luchando, suficiente para que en su intervención de ayer por la noche, el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky hablara de «ciertos éxitos», aunque sin especificar ninguno. Aunque el final de la batalla por Severodonetsk no será definitivo mientras no se haya librado la batalla por Lisichansk, cualquier presencia ucraniana en la ciudad seguirá siendo presentada como un gran éxito. Azot, como Ilich y Azovstal en Mariupol, proporcionan la oportunidad de retrasar lo inevitable un tiempo más.

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