Donbass: una guerra de agresión aniquiladora

Este popular letrero conmemorativo define muy bien la fatiga y frustración del Donbass.

*Enrico Vigna y Colon. V. Surkov  /MARX21 (marx21.it)

El letrero está unido al tronco de un árbol que crece en uno de los patios del distrito Kuibyshevsky de Donetsk. ¿Cuántos de estos patios hay… no se pueden contar. Cuántas personas quedan para vivir en estos patios y cuántas se ven obligadas a irse, deberías venir a ver.

Pero es cierto que millones de corazones afectuosos y preocupados laten incesantemente al ritmo de esas simples palabras… y no solo en Donbass, sino en muchas partes del mundo.

Muchos nos escriben para seguir informando y denunciando esta guerra silenciada, algunos piden publicar todos los días los nombres de las personas asesinadas en el Donbass, con el fin de difundir por todo el mundo información fiable, oficialmente silenciada. Pero a veces ni siquiera se puede terminar una lista que ya se va a actualizar con nuevas muertes. Ahora también existe el miedo a nombrar nombres, por parte de familiares por miedo a atacar a neonazis, familiares y amigos de los fallecidos; muchos de los caídos todavía pueden ser ciudadanos ucranianos y tener familiares al otro lado del frente.

Luego está la confidencialidad vinculada a la estricta prohibición de revelar los nombres de los soldados, que podrían ser ciudadanos voluntarios de Rusia, porque el Donbass es ahora la verdadera primera línea de la idea rusa de justicia, honor y deber. Hay muchas razones para el silencio, pero solo hay un hecho: la guerra en Donbass permanece, por así decirlo, bajo una prohibición tácita. Silencio en la televisión, en las radios del mundo. En los canales rusos entre los pocos que dan noticias, los informes son siempre los mismos: bombardeos, destrucción, dolor, víctimas y miedo a la vida, en tiempos de paz.

En esencia, nada ha cambiado en estos siete años. ¿Porque? Todo es claro y simple, dicen, en Donbass hay un conflicto intra-ucraniano. ¡No señores!

Al no depender de ningún recurso mediático, en ausencia de la necesidad de coordinar el contenido de las publicaciones, con una política editorial particular o definida, nuestra conciencia, como la de estos residentes del patio de Donetsk, no nos permite permanecer en silencio.

Continuamente hay civiles muertos en la guerra en Donbass. Sus nombres son conocidos, pero a menudo no comunicados. Pequeña guerra = pequeñas víctimas, gran guerra = gran eco. Así es como es.

Pero, ¿cuánto tiempo puede durar esto? ¿Quién puede dar una respuesta? ¿Es posible calcular las variantes de todo tipo de problemas de población a partir de esta interminable “no guerra” no declarada?

Donbass no es solo una cuestión política política, sino un recurso humano vivo.

Rechinando los dientes y apretando su voluntad en un puño, ¡el Donbass es SILENCIADO! Todavía no lo sienten, no lo ven, no lo notan. Y entonces el propio pueblo, protagonistas y víctimas de todo esto, decidieron no callarse: pusieron en un lugar visible un signo de memoria para sus vecinos muertos.

Y ese escalofriante signo de interrogación sobre este memorial popular nacional, grita con tal poder que es posible que se fusione, con otro movimiento popular, que se ha convertido en el“Regimiento Inmortal”.

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