Huesos rotos, cuerpos mutilados, un trato parecido a las torturas más terribles de la época medieval. Así describen su cautiverio personas que han caído en manos del servicio de seguridad ucraniano durante el conflicto en el este del país.
Los prisioneros relatan que las atrocidades que cometían los guardias ucranianos con ellos destacaban por su crueldad. «No solo nos pegaban con la culata de las metralletas, nos golpeaban con todo, con cualquier cosa. Entre todos esos verdugos también estaba Nadezhda Savchenko [una piloto que ahora se encuentra en una prisión rusa bajo sospecha de participar en el asesinato de un periodista]. Ella personalmente sugería vender nuestros órganos para ganar dinero, también planteaba matarnos para no pagar nuestro traslado. Además nos golpeaba en los genitales mientras estábamos encapuchados y atados, así que nosotros… hombres que pesamos 100 kilos, dábamos saltos», comparte su terrible experiencia en el cautiverio ucraniano Vladímir Moritski.
Los que estaban capturados sufrían un trato verdaderamente infrahumano. En algunos casos, eran torturados con un sadismo excepcional y les marcaban con fuego la humillante palabra ‘sepor’, ‘separatista’.

A un trato especial fueron sometidas aquellas personas que no tenían nada que ver con las milicias ni tuvieron nunca un arma la mano, como sucedió con Valeri Avramenko, atrapado y capturado solo porque se interesaba por el destino de su compañero. Ni siquiera podía imaginarse un juicio imparcial, al igual que muchos otros según recuerda: «Nos pegaron muy fuerte hasta el punto de que cuando llegamos al juzgado todos estábamos cubiertos de sangre, ni siquiera nos cambiaron de ropa, nada de eso. El juez tampoco nos miró a la cara. Para ellos no somos personas».
